Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en agosto de 1472, como hijo de un mercader de Tarifa. En Sevilla y Valladolid estudió latín y humanidades, antes de partir hacia La Española en la expedición comandada por Nicolás de Ovando en 1502. En La Española consiguió una encomienda de indígenas americanos. Se dedicó a la labor pastoral, y es considerado el primer sacerdote ordenado en América.
A pesar de que los postulados de la orden dominica se oponían a la encomienda a causa de los abusos cometidos contra los indios, fray Bartolomé defendía la vigencia de esta institución. Se trasladó a Cuba, donde ocupó el cargo de capellán castrense y recibió una encomienda donde se forzaba a los indios a trabajos de minería. Con el tiempo fray Bartolomé fue tomando tomando conciencia de la crueldad del sistema de encomiendas, y se sintió llamado por Dios para denunciar esta práctica como una injusticia. Renunció a sus encomiendas e inició una campaña en defensa de los indios. Llegó a la conclusión de ellos eran los dueños legítimos de América, y consideraba que los españoles solo debían viajar a América para evangelizar a los pueblos del Nuevo Mundo.
Acudió al rey Fernando y más adelante al cardenal Cisneros, quien le nombró "protector de indios" en 1516. Cisneros lo envió a La Española con una comisión encargada de investigar los hechos y abusos denunciados por Las Casas. Las intrigas y la ineficacia de esta comisión la hicieron fracasar, y fray Bartolomé regresó a España para luchar por la adopción de medidas más enérgicas para la protección de los indígenas.
La muerte del cardenal Cisneros llevó a fray Bartolomé a continuar su misión con con el nuevo monarca, Carlos I. Denunció ante él los abusos de los funcionarios en América, lo que le ganó la enemistad de personas importantes, principalmente de los miembros del Consejo de Indias, que estaba presidido por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca.
En 1520 el rey Carlos I le concedió a fray Bartolomé el territorio de Cumaná, en la actual Venezuela, para que pusiera en práctica sus ideas. Se proponía formar una colonia de cultivadores, artesanos y eclesiásticos, con el deseo de civilizar en el plazo de dos años a 10.000 indios e instruirlos en las artes útiles para poder sacar de su arte y de su industria 15.000 ducados de renta para la Corona de Castilla. La experiencia tuvo poco éxito; en una ausencia de fray Bartolomé los indios mataron a un gran número de colonos. Fray Bartolomé se trasladó entonces al convento dominico en Santo Domingo, inciando un retiro que duró 16 años.
En Santo Domingo se consagró a continuar la tarea evangelizadora de las misiones y dio comienzo a su "Historia general de las Indias". A pesar de su retiro continuó denunciando la esclavitud de los indios, enfrentándose incluso a otros teólogos, sobre todo con fray Francisco de Vitoria. Solicitó en diversas ocasiones permiso a sus superiores para acudir a argumentar sus ideas ante el consejo de Indias, pero el fracaso de Cumaná le desacreditaba; la licencia no llegó en muchos años.
Partió hacia el Perú en 1535 , pero su barco naufragó frente a las costas de Nicaragua; allí se enfrentó al gobernador Rodrigo de Contreras al denunciar el envío de esclavos indios al Perú. Al año siguiente se trasladó a Guatemala para continuar su predicación y poner en marcha un proyecto de conquista pacífica, al que llamaba la "Vera Paz". Entre 1537-1538 se logró la cristianización de la zona de manera pacífica, sustituyendo al encomienda por un tributo pagado por los indios.
En 1540 regresó a España, convencido de que era en la corte donde se debía librar la lucha a favor de los indios. Dos años más tarde el Consejo de Indias escuchó los planteamientos de Las Casas, opiniones que causaron profunda impresión en Carlos I. El 20 de noviembre de 1542 se publicaron las "Leyes Nuevas" en las que se restringían las encomiendas y la esclavitud de los indios.
Fray Bartolomé escribió también en estos años su obra "Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias", en la que acusa a los colonizadores europeos de todo tipo de crímenes contra los indios. El libro fue considerado escandaloso y exagerado, a pesar de que retrataba la verdadera situación de los pueblos americanos. Fue publicado ilícitamente en 1552, alcanzando gran éxito a lo largo del siglo XVII para convertirse en una de las fuentes utilizadas en el desarrollo de la "Leyenda Negra" contra la Colonia.
En 1543 le fue ofrecido a fray Bartolomé el obispado de Cuzco, pero lo rechazó. Sí aceptó el obispado de Chiapas, donde el rey de España le encomendó la aplicación de sus teorías. No fue bien recibido, pues se le consideraba el responsable de la promulgación de las "Leyes Nuevas". Las Casas scribió un "Confesionario", donde rechazaba los sacramentos de confesión y comunión a quien no pusiera en libertad a sus esclavos. Se produjeron disturbios, y se vio obligado a trasladarse a ciudad de México, donde continuó expresando sus doctrinas. El rechazo unánime de una junta de prelados lo llevó a regresar a España, retirándose al convento de San Gregorio en Valladolid.
En esta ciudad se realizaron sus discusiones públicas con Juan de Ginés Sepúlveda, quien defendía la legitimidad de la conquista española de América. Después de que Ginés Sepúlveda fuera considerado vencedor, fray Bartolomé de las Casas se retiró a Madrid, donde falleció el 17 de julio de 1566 en Madrid.