La humildad de los hipócritas
es el más grande y el más altanero
de los orgullos.
Martín Lutero
Martín Luther (Lutero), el iniciador de la Reforma protestante, nació el 10 de noviembre de 1486, en Eisleben, Sajonia. Fue el hijo mayor de una familia de agricultores. Un año después de su nacimiento su familia se trasladó a Mansfeld, donde su padre llegó a ser un pequeño empresario. Así pudo dar a su hijo una buena educación, aunque muy severa, en Madgeburgo y en Eisenach. En Erfurt el joven Martín inició estudios en la carrera de leyes.
En el verano de 1505, una tormenta lo sorprendió cuando estaba en el campo. Quedó impresionado cuando un rayo cayó cerca de él, y decidió dedicarse convertirse en monje, a pesar de la resistencia de su padre. Ingresó como novicio en el monasterio agustino de Erfurt a los 22 años, enseñando filosofía y estudiando teología. Pronunció los votos monacales en 1506, y en el año siguiente fue ordenado sacerdote. Poco tiempo después obtuvo el bachillerato en Teología, dedicándose a la enseñanza de la filosofía en la Universidad de Wittenberg.
Partidario de la reforma de los agustinos hacia una vida más rigurosa, se opuso al proyecto de unificación de los monasterios agustinos reformados con los no reformados. Viajó a Roma, donde se llegó un acuerdo sobre la tendencia de la orden donde se aceptaban varias de las ideas de Lutero. Éste quedó también impresionado por el lujo y la ostentación pontificia.
Al regresar a Alemania obtuvo el grado de doctor en Teología, en 1512, e impartió clases en la Universidad de Wittenberg. Sus ideas, que propugnaban una nueva interpretación de los Evangelios, fueron ampliamente aceptadas por sus estudiantes. Lutero afirmaba que la iglesia no fortalecía la fe con sus ceremonias y sacramentos, y aceptaba solamente el bautismo, la comunión y la penitencia. El distanciamiento de Lutero con respecto a la Iglesia Católica llegó a su punto más alto con la disputa de las indulgencias, llegando a acusar al Papa del pecado de simonía, al ofrecer el perdón de los pecados, incluso de los muertos, a cambio de dinero para terminar la construcción de la basílica de San Pedro.
El Papa era defendido en Alemania por los dominicos, quienes pronunciaron amenazas en contra de Lutero. Retirado en Wittenberg bajo la protección del duque Federico de Sajonia, pudo publicar el 31 de octubre de 1517 sus 95 tesis en contra de la práctica de las indulgencias. Según la tradición, clavó éstas tesis en las puertas de la Iglesia del Castillo de Wittenberg.
Las ideas de Lutero se ampliaron para incluir críticas contra la autoridad papal, los votos sacerdotales, el culto a los santos, y dogmas como el purgatorio y la eucaristía. Lutero resistió también las amonestaciones de sus superiores, mientras que en Roma se alargaba el proceso en contra de Lutero, por ser su protector Federico de Sajonia, a quien la Iglesia prefería como sucesor del emperador Maximiliano por encima de Carlos I de España y V de Alemania.
Por fin, en 1520, el papa León X emitió una bula de condena contra Lutero, llamada Exsurge Domine. Como respuesta, Lutero quemó la bula en diciembre de ese año, y tildó a León X de "anticristo". Fue convocado a comparecer ante la Dieta de Worms en 1521, que era presidida por Carlos I, ya emperador del Sacro Imperio Germánico. Mas Lutero se negó a retractarse, y fue condenado a prisión, mientras que sus libros fueron quemados. Lutero se refugió entonces en el castillo de Wartburg, bajo el auspicio de Federico de Sajonia. En este tiempo inició la traducción de la Biblia al alemán. Poco después regresó a Wittenberg, donde continuó sus enseñanzas teológicas y definió el curso de la Reforma.
En 1525 se produjo una rebelión de los campesinos contra los príncipes, alentados por las ideas de Lutero sobre la igualdad. Aunque al principio Lutero los apoyó, pronto se puso de lado de los príncipes. Ésto produjo graves escisiones dentro del movimiento reformador, y surgieron otras corrientes. Sin embargo Lutero logró restablecer el orden, con lo que su autoridad se vio reforzada. Opuesto a la doctrina católica del celibato de los sacerdotes, contrajo matrimonio con Catalina de Bora, que había sido monja cisterciense. De esta unión nacieron seis hijos.
Lutero dedicó el resto de su vida a predicar la Reforma en toda Alemania, logrando un importante triunfo en 1532 al firmarse el Pacto de Nuremberg, en el que se concedía a los luteranos el ejercicio público de su religión. Lutero reaccionó también ante la convocatoria del papa León X al concilio de Trento, escribiendo su obra "Contra el Papado Romano". Escribió además los libros "Exhortación a la Paz", "Catecismo Alemán" y "Misa Alemana", entre otras obras.
Cansado y enfermo, Lutero falleció el 18 de febrero de 1546 por una angina en el pecho, en Eisleben, donde había ido a mediar en una disputa entre los condes de Mansfeld.