Nzinga Mbandi nace en el reino umbundu de Ndongo, en la actual Angola, África, durante la década de 1580. Se la conoce también con los nombres de Jinga, Zhinga, Ginga, Reina Dona Ana o Reyna Singa.
Angola había sido controlada por Portugal años atrás. Luanda era el centro de operaciones para el desarrollo del mercado de esclavos, que luego se trasladaban a Brasil. A inicios del siglo XII, de hecho salían por año un promedio de diez mil esclavos hacia la colonia suramericana.
El Ngola de Ndongo, es decir su rey que era hermano de Nzinga, colaboraba con los portugueses en estos crueles menesteres a cambio de que lo dejaran mantener el poder, y ayudaba a la captura de esclavos en los reinos vecinos. Con el tiempo, los portugueses se fueron volviendo más exigentes en sus requerimientos, lo que producía un clima de inestabilidad y el descontento entre la población umbundu.
Durante todo este tiempo, Nzinga había sido consejera de su hermano, e incluso era representante diplomático ante Portugal, por lo que muchos de los acuerdos y tratados con el Imperio portugués iban suscritos por ella. Nzinga poseía verdaderas aptitudes diplomáticas y es tal vez por ello que, en un momento dado, decide adquirir el nombre portugués Dona Ana de Sousa. Sus hermanas Kifunji y Mukumbu también lo hacen y pasan a llamarse Gracia y Bárbara.
Esta extraordinaria mujer es nombrada reina en 1624, cuando muere su hermano. En este momento, renuncia a su nombre cristiano y se vuelve a llamar Nzinga Mbandi.
Es entonces cuando los portugueses rompen el tratado que ella había firmado como representante de su hermano el Ngola anterior, marca como objetivo suyo la recuperación de su absoluta independencia política y territorial y expulsar de su pueblo a los portugueses. Ellos previeron esta actitud, por lo que propician el derrocamiento de Nzinga y nombran a un rey que ellos podían controlar.
Ella abandona el reino, se instala en Matamba y crea su propio reinado en este lugar. Procede a formar grandes alianzas con todos los amigos de Portugal, en busca de su venganza, e incluye a los holandeses. A los años, logra formar un gran ejército con los reinos de Matamba, Kasanje, Congo, Dembo, Kissama y los Pueblos del Planalto Central en 1630.
A partir de 1642, este ejército empieza a obtener grandes triunfos contra los portugueses lo que se mantendrá hasta 1648. Un año antes su hermana Kifunji, que era para entonces una importante religiosa y miembro del gobierno de Nzinga, muere en circunstancias sospechosas. Mukumbu, su otra hermana, cae prisionera de los portugueses en 1648. El 10 de agosto de ese mismo año, Luanda es recuperada por los portugueses, por lo que ella regresa a Matamba. Ahí permanecerá varios años.
En octubre de 1656, logra la libertad de Mukumbu en un intercambio de prisioneros, donde entrega 130 esclavos a los portugueses. Además, acepta la presencia de un misionero cristiano en su reino y firma la paz con Portugal. Para este entonces Ntzinga tenía 74 años.
El capitán holandés Fuller, que era su aliado, cuenta que la reina Nzinga, aparte de ser una libertadora de su pueblo y verdadera estratega militar -disfrutaba mucho las prácticas con armas-, tenía entre cincuenta y sesenta jóvenes como esposos, pues era una mujer de impresionante belleza y aguda inteligencia.
En 1663, muere manteniendo la independencia de su reino y el respeto de Portugal. Hoy en día es recordada con admiración y se considera un símbolo de la lucha por la independencia.