Hay
muchas maneras de guiarse cuando se viaja. En la antigüedad
se usaba la posición del Sol durante el día,
y la de las estrellas por la noche. Durante la mayor parte
de la existencia de la humanidad, éstos eran los
métodos más usados, pero con el invento de
la brújula se podía encontrar una guía
para los días en los que el cielo estaba oculto por
las nubes.
La brújula magnética se utiliza desde hace
miles de años. Las más antiguas que se conocen
fueron inventadas en China, probablemente durante la dinastía
Qin, entre los siglos tercero y primero a. de C. En estas
brújulas se usaba una barra de magnetita, un óxido
de hierro magnético natural. Se empezaron a hacer
con agujas alrededor del siglo IX de la presente era, también
en China. El registro más antiguo que se tiene de
su uso en la navegación es el de Zhen He, de la provincia
china de Yunan, que realizó varios viajes marítimos
en el siglo XV.
La razón por la que una brújula magnética
funciona es que la Tierra misma posee su campo magnético,
con dos polos magnéticos que se encuentran cerca
de los polos físicos. Como los opuestos magnéticos
se atraen, el extremo de la brújula que tiene un
magnetismo opuesto al del polo magnético norte, por
ejemplo, será atraído en esa dirección,
indicando así la dirección norte. Lo mismo
pasará con el extremo de la aguja de magnetismo opuesto
al polo sur.
Ahora bien, una brújula magnética no apunta
exactamente al norte, pues el polo norte magnético
no coincide con el polo norte geográfico. Esta diferencia
es llamada declinación, y está indicada en
los mapas especializados en navegación, pues la dirección
con respecto al norte verdadero cambia dependiendo del lugar
de la Tierra donde se esté.
Por otra parte el campo magnético de la Tierra es
bastante débil en su superficie. Es por esta razón
que la aguja de una brújula debe ser ligera y estar
montada de forma que gire con gran facilidad. De lo contrario
el magnetismo de la Tierra no la haría girar. Así
que se puede considerar a la brújula como un detector
del débil campo magnético de la Tierra.
Adicionalmente, al ser tan débil el magnetismo terrestre
las brújulas magnéticas pueden ser afectadas
con facilidad, sobre todo desde que muchos transportes se
elaboran principalmente de metal. Por esa razón se
han desarrollado las brújulas giroscópicas
o girocompases para ser usados en los grandes buques y en
aeronáutica. En éstos se aprovecha la tendencia
de los cuerpos giratorios a mantener su posición.
En los girocompases se utiliza un giroscopio que es mantenido
en movimiento constante por un motor. Antes de iniciar el
viaje se alinea el girocompás con la dirección
norte, con una brújula convencional, y al girar indicará
siempre esa dirección con gran exactitud, incluso
en turbulencias o tormentas.