Muchos hogares disponen actualmente de hornos de microondas, con los que se pueden cocinar alimentos más rápidamente y con menor gasto de energía. El ahorro de electricidad se logra gracias a que estos aparatos calientan únicamente la comida, sin necesidad de calentar aceite, ollas u otros utensilios.
Como su nombre lo indica, este horno utiliza microondas para calentar la comida. Las microondas son ondas de radio, como las que se utilizan en las transmisiones de radio y televisión. Las ondas de radio pueden tener diferentes frecuencias, que se pueden describir como la cantidad de pulsos que se envían en un tiempo dado. Las microondas tienen una frecuencia mucho más alta que las que utiliza un televisor; son aproximadamente 2.500 megahertz, o sea 2.500 millones de pulsos por segundo.
Las ondas de radio pueden atravesar muchos objetos sólidos y ser absorbidos por otros, dependiendo de la frecuencia y de las caracerísticas del objeto. En el caso de los televisores, pueden atravezar una pared, pero son absorbida por los receptores de los aparatos. Las frecuencias cercanas a los 2.500 megahertz son absorbidas, no por receptores electrónicos, sino por el agua, las grasas y los azúcares. Esta energía absorbida, al quedar atrapada, se convierte en calor, puesto que ponen en movimiento las moléculas del objeto. Además, las microondas no son absorbidas por la mayor parte de los plásticos, vidrio o cerámica. Es por esta razón que se pueden utilizar recipientes de éstos materiales, que dejan pasar las microondas hasta la comida. Sin embargo, el metal refleja las microondas, por lo que no es aconsejable utilizarlos en estos hornos.
En un horno convencional, la comida se cocina por medio de irradiación de calor. El calor debe transmitirse por el aire hasta llegar a los alimentos, y de la superficie de éstos se transmite hacia el interior. En un horno de microondas, al contrario, el aire se mantiene a la misma temperatura en la que está el aparato, y si se calienta es debido a que la comida que se ha cocinado está irradiando calor. Las microondas se transmiten de manera bastante uniforme en la comida, de manera que el interior se calienta al mismo tiempo que el exterior. Sin embargo, ésto depende del tamaño de los trozos de comida, y del tipo de alimentos.
Las ventajas del uso de un horno de microondas no se limita solamente a la economía. Además de reducir la cantidad de energía que se necesita para cocinar, también se pueden preparar recetas más simples, sin necesidad de grasas y aceites, por lo que se puede regular mejor la dieta.
Adicionalmente, el ahorro de tiempo a la hora de cocinar hace de estos aparatos una herramienta muy práctica en la agitada vida moderna.