El invento de la videograbadora marcó un hito en la historia de la televisión. Con este aparato las personas obtuvieron control sobre los programas y las películas, por lo que no es de extrañar que desde su invención se hayan popularizado y haya surgido una gran cantidad de negocios dedicados al alquiler de películas. Su diseño es una ingeniosa manera de almacenar todos los datos de varias horas de cine y televisión en una caja tan pequeña que se puede transportar en un bolso.
En el televisor la imagen se muestra en una serie de 525 líneas horizontales de puntos o pixeles que se renuevan sesenta veces por segundo. Un cassette de video debe poder almacenar la información necesaria para que el televisor pueda formar a imagen.
En una grabadora de audio, la señal del sonido se almacena de forma lineal a lo largo de la cinta. Esta cinta puede moverse a lo largo de las cabezas lectoras del aparato a una velocidad de entre 5 y 8 centímetros por segundo. Una cinta de video puede contener 500 veces más información, y si la señal se almacenara linealmente se necesitaría una cinta de 80 kilómetros de largo para poder contener una película de dos horas, y debería moverse a varios metros por segundo.
Para solucionar este problema, la información de imagen en una cinta de video no se almacena linealmente, sino en lineas oblícuas a lo largo de la cinta, o sea que lo que se hace es dividir la información en pequeños segmentos que se colocan inclinados para ahorrar una gran cantidad de espacio.
Aún así, la información debe ser leída a gran velocidad. Para evitar daños en la cinta y un gran esfuerzo por parte de los mecanismos dentro de una videograbadora, para lograr recibir la imagen las cabezas lectoras de la máquina giran sobre ella a unas 30 revoluciones por segundo. En modo SP la cinta se mueve a 33.35 milímetros por segundo, en modo LP, a 16.7 milímetros por segundo, y en modo EP a 11.12 milímetros por segundo. Pero como las cabezas giran, se obtiene una velocidad de roce de hasta 5804 milímetros por segundo.
Para lograrlo, las cabezas lectoras se colocan en lados opuestos de un cilindro giratorio. Cada una lee o escribe sectores inclinados en forma alterna sobre la cinta. Como los sectores están acomodados en la cinta de forma oblícua, el cilindro con las cabezas también está inclinado.
Aparte del cilindro con las cabezas de lectura y escritura, también hay una cabeza para borrar la información de la cinta, otra para leer la banda de audio, y un detector óptico para identificar las partes transparentes de la cinta que permiten indicar el final de la misma. En las velocidades de LP y EP la cinta se mueve más lentamente, lo que puede producir problemas de imagen. Por este motivo muchas videograbadoras utilizan un sistema de cuatro cabezas lectoras en vez de dos.
Además de la imagen, en el borde de la cinta se almacena la señal de audio en forma lineal, y una zona de control que le indica al mecanismo la velocidad de la grabación (SP, LP o EP), cómo alinear la cinta con las cabezas, y cómo colocar la cinta alrededor del cilindro, pues una cinta puede estirarse o encogerse con el tiempo. Cuando se ajusta el rastreo (tracking), lo que se hace es ajustar la oblicuidad entre la pista de control y la posición de las cabezas en la cinta. Usualmente esto no es necesario, excepto cuando la cinta está muy gastada o estirada.
Para que las cabezas lectoras puedan leer la infomación en la cinta, ésta debe colocarse alrededor del cilindro. Por eso cuando se inserta un videocasete en la grabadora una serie de rodillos arrastran la cinta fuera de su caja y lo colocan en la posición adecuada alrededor del cilindro, con la mayor exactitud para no dañar ni la cinta ni las cabezas.
El resto del equipo electrónico se utiliza para transformar la información obtenida de la cinta en señales que pueden ser utilizadas por el televisor para formar la imagen.
La cinta es en sí misma un aparato ingenioso. Dentro del casete está enrollada en dos carretes, dentro de los que se mueve entre una serie de rodillos. Los carretes se mantienen inmóviles para evitar que la cinta se desenrrolle. Cuando se introduce el casete en la videograbadora una pieza entra en el cassete y libera estos frenos para permitir que los carretes giren. Además la videograbadora habre la puerta de la caja para poder llegar hasta la cinta, y la caja tiene muescas que permiten que los rodillos del aparato extraigan la cinta.
Todo esto contribuye a facilitar a miles de personas largas horas de cultura y entretenimiento, a un costo relativamente bajo y con gran variedad.