En
1998 la educación primaria y secundaria era
gratuita y obligatoria en Nicaragua, pero muchos niños
no asistían a la escuela secundaria debido
a la falta de instalaciones. Ese mismo año,
783.002 alumnos se inscribieron en las 7.224 escuelas
primarias del país, siendo menor comparativamente
el número de alumnos en las escuelas secundarias,
vocacionales y de magisterio. Aproximadamente 56.558
estudiantes asisten a las 10 instituciones de educación
superior, entre las que destacan la Universidad
Nacional Autónoma de Nicaragua (1812),
en León; la Universidad
Centroamericana (1960) y la Universidad
Politécnica de Nicaragua (1968), ambas
en Managua.
Como
en otros países latinoamericanos, la cultura
nicaragüense refleja los modelos culturales españoles
presentes desde la época colonial, combinados
con una antigua herencia indígena. Los pueblos
que se asentaron en territorio nicaragüense,
como los nicaraos de la familia nahua, no dejaron
vestigios de grandes obras arquitectónicas,
pero sí de cerámica decorada. Los nicaragüenses
mantienen coloridas celebraciones para conmemorar
los días de los santos locales y otros eventos
religiosos. La marimba es el instrumento musical más
popular, al igual que otros instrumentos antiguos,
como la chirimía (clarinete), las maracas,
el quijongo y el zul (flauta). Aún sobreviven
bailes de tiempos coloniales, así como
numerosos
ejemplos de arquitectura colonial española,
sobre todo en las ciudades de Granada y León.
Rubén
Darío es el escritor nicaragüense más
universal. De entre los literatos surgidos a partir
de la segunda década del siglo XX, destacan
Pablo Antonio Cuadra (), Ernesto Cardenal, Gioconda
Belli y Sergio Ramírez.
Los
principales museos del país son el Museo Nacional
de Nicaragua, ubicado en la capital, y el Museo de
Tenderi, en la ciudad de Masaya.