Científicamente
denominada "plumeria rubra acutefolia",
es voz azteca, según la definición del
investigador General Alfonso Valle, descompuesta así:
"zacuani" pluma preciosa amarilla, "xochitl"
flor.
Se cuenta, que nuestros antepasados precolombinos
bañaban a los recién nacidos en los
azahares del sacuanjoche.
Los
mayas atribuyen al sacuanjoche, y más específicamente
a su fruto, un concepto divino, por cuanto, observaron
que de un péndulo sólo, le salían
dos vainas, lo cual era la representación simbólica
de un principio vital común, que da origen
a dos géneros distintos, uno masculino y otro
femenino.
Don
Carlos A. Bravo, maestro de la narrativa del paisaje
nicaragüense, la llama "La Flor Escogida"
y dice que "hay trozos de montaña por
los Sábalos, en donde alguien sembró
toda la variedad de la Flor Nacional. En ella hay
un tinte del amarillo, que es el color sagrado de
los indios, el que les habla del pasado, de sus dioses
y de sus ensueños. Amarillo es el sol, la llama,
la flor, las alas del pájaro predilecto, el
fuego del volcán que les cuenta de sus antepasados
y el que ellos han divinizado haciéndolo un
dios".
Se cultiva con frecuencia en jardines y parques con
sus hermosas y fragantes flores coriáceas,
muy usadas para hacer coronas y guirnaldas. Estos
arbustos se desarrollan muy bien en los terrenos secos
y abundantes de lavas volcánicas de la zona
del pacífico.
Se encuentran, en forma silvestre, más de diez
variedades: blanca rosada, blanca amarilla, blanca
roja, blanca pura, rosada amarilla, rosada morada,
etc, pero al sacuanjoche o Flor Nacional, corresponde
la flor de color blanco hueso con centro
amarillo, que es la flor que aparece estampada en
los billetes de uno, cinco, diez y veinticinco centavos.
Por decreto número 1890 que aparece publicado
en la Gaceta, Diario Oficial, número 194, del
27 de agosto de 1971, LA FLOR DE SACUANJOCHE FUE DECLARADA
FLOR NACIONAL.